24 May

Jueves 19 Mayo de Dos mil diez y seis.

19 de mayo, Dejamos atrás Madriz una vez mas, rumbo a tierras (Navarras) no extrañas pero si a plazas (Zizur-Mayor) nuevas para mi, en la cabeza “El bardo” en el corazón también. Probamos sonido soundcheck que se dice ahora, gustándome incluso desde el principio, efectivo y rapidísimo montaje escénico un lujo trabajar así. Dejo todo preparado para la hora de la función y me dispongo a recibir entre mis brazos a Marta capo de la compañía que hacen todo sea tan fácil. Mientras vamos calmando nervios con un café, faltan dos horas, aprovechamos para hablar de esto, aquello y lo próximo, parece que esto último planteado gusta, hoy tengo buenas sensaciones lo siento en el teatro “anfiteatrado” y en mi. Con puntualidad comienza el espectáculo y desde que me siento al piano las buenas sensaciones se confirman, presentamos personaje e historia y el respetable guarda respetuoso silencio, 3 minutos tardan en comenzar a reír, 3 minutos es lo que tarda esto que acabas de leer y la primera gracieta del texto, a partir de ahí entrega y pasión por mi parte y de quienes nos acompañaron la noche del jueves, desde el escenario aprendimos tantas cosas, y sintiéndome libre canté en límites insospechados por mi, me vine arriba y me excedí 15 minutos de la hora de espectáculo, pidieron bises eso no se puede negar, nadie se movió de sus butacas y el aplauso final lo sentí tan sincero como cálido ¡Eso no lo voy a olvidar!. Agradezco el cariño, nos volveremos a ver lo sé.

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